La vida es un viaje y nos suceden muchos eventos, nos llenamos de nuevas experiencias. De esta forma, estamos vivenciando un constante cambio, nada es igual que hace un año atrás, que ayer, incluso desde hace una milésima de segundo. Algo se modificó. El aire, la forma en que respiras, tus células, un nuevo pensamiento, tu entorno, el planeta…incluso ahora, con cada letra que escribo este texto cambia en el mundo físico.
Por lo tanto, obviamente cada año que pasa es diferente para ti.
Sobre este tema siempre recibo información, de personas que me dicen que han tenido un excelente año y ¡van por más!, como otras que denotan indiferencia y aluden haber tenido un año sin mayores problemas, pero tampoco con aspectos tan emocionantes.
Por otro lado, también se encuentran las personas que me relatan el caos, tristeza y negativa de sus experiencias vividas, deseando que llegue pronto el siguiente año y empezar con una nueva oportunidad.
Todas las experiencias son válidas, pero te invito a pensar qué sucede en la mente de cada una de las personas de estos ejemplos y en la tuya. ¿Cómo influye la forma en que percibimos e interpretamos el mundo? ¿nuestras creencias tienen un rol importante en nuestras vidas? ¿nuestras relaciones influyen en nuestras experiencias? ¿por qué hay personas que señalan haber tenido un año terrible y otras uno genial? ¿se trata de una mala o buena suerte? ¿se trata de resiliencia? ¿se trata de nuestras destrezas o habilidades de vida?…
Entender esto y muchas preguntas más, nos puede permitir observarnos, abrir un espacio de cuestionamiento, sobre si ¿es posible interpretar de otras formas nuestra realidad? o saber que ¿podríamos crear algo mejor aprendiendo las herramientas precisas para la manifestación de nuestra vida “cada año”?

Recuerdo que hace 7 años cuando trabajaba con niños y adolescentes con experiencias traumáticas de abusos, existía una actividad que muchos psicólogos hacían. Consistía en que el niño debía dibujar una línea de tiempo señalando los eventos que “marcaron” de tu vida.
El dilema para mí era escuchar como otros terapeutas al aplicar esta actividad, solo se focalizaban en que el niño escribiera y comentara eventos justamente dolorosos como abusivos, sin una mayor guía al respecto. ¿Qué creen que pasaba? La historia dominante de abuso se hacia mas fuerte y robusta, crecía y crecía. No se trataba de una “liberación”, era simplemente volver a recordarla y verla plasmada en un dibujo que decía que tu vida era “solo eso”. Para mi era una sensación terrible y con todos mis respetos, expresaba que no era una actividad adecuada bajo esos parámetros.
Ante esto a mi parecer, existía una alta probabilidad de que quien recibió su línea de tiempo, percibiera la vida de forma limitante e interpretara a “su mundo” como amenazante. Pero bueno, quiero pensar que su familia o el hecho de haber asistido a terapia, los haya hecho ver que eran apoyados y queridos, y desde ahí crear alguna interpretación más amorosa sobre sus vidas.
La actividad de crear una línea de tiempo la conocí bastante diferente bajo las prácticas narrativas. Una dinámica amorosa y esperanzadora, en donde, se podía modificar según lo que fortaleciera a la persona que la realizara. No se trata de omitir una historia dolorosa, se trata de saber que ante esos eventos reaccionamos, actuamos, a veces nos protegemos y mucho más. No se trata tampoco de estar un año conversando del mismo tema.
Se trata de cambiar al foco. Ver también historias de la vida felices, emotivas, de esperanzas, de amor, de valores, de sueños, es permitirnos mirar que somos más que hechos “desafortunados” y que no estamos solos.
Si te permites expandir tu mirada,
Si te permites expandir tu foco,
Encontraras sorpresas amorosas de tu vida.
Si recuerdas momentos emotivos, felices y de gratitud,
Si recuerdas momentos que considerabas diminutos y sin importancia,
Pero que evocan lo “mejor de ti”,
Quizás la interpretación de tu realidad pueda mejorar.
Solo pruébalo,
Mira que sucede,
Sobre todo, si lo conversas con otros o en terapia,
Háblalo, repítelo, escríbelo, dibújalo,
Todos esos momentos expansivos, busca, busca y encontrarás.
En base a esto, el otro día conversando con una amiga, concordamos en lo importante que es no solo fijarte en lo que no tienes, sino que también te permitas apreciar lo que SI TIENES. Esto ayuda a calmar un poco tus emociones, te das un respiro. Es valorar. Es gratitud.
Ahora, tampoco me refiero a que seamos extremistas y nunca veas lo que necesitas, lo que te falta o lo que podrías mejorar, no me malinterpretes. Pero basar tu vida solo en esa mirada, incluso quizás frustrándote, debilitando su ánimo, estar siempre con esa sensación de insatisfacción, que aflore la envidia y tanto más, me hace creer que limitas tu vida si no valoras también tus experiencias expansivas. Si lo deseas, agradece y expándete, pide claridad y crea algo mejor.
Cuando te veas insatisfecho, respira, conecta con esa incomodidad, déjala ir o que disminuya, pero luego repítete en tu mente: “esto no es lo único en mi vida”, “tiene que haber algo mejor que hice o experimenté, sino lo veo aún, lo crearé”

¿Qué quieres Crear este 2023?
No es necesario apresurarse y el 1 de enero accionar, tu proceso tiene su tiempo, pero lo que sí puedes hacer es aclarar tus ideas. Conecta con las sensaciones que deseas sentir. ¿quieres alegría? Entonces escribe: “este año 2023 quiero vivir muchos momentos alegres”. Luego, si quieres completar más tu creación y si surgen imágenes en ti, escribe, por ejemplo: “viajando” y le das una forma a tus deseos.
“Deseo que este 2023 predomine en tu vida la felicidad, el amor, la abundancia, la claridad, tu conciencia y descubrimiento interno, que aprendas nueva información, que seas activa en tus procesos, que conectes con la asertividad, que tengas relaciones sociales respetuosas y amorosas, que te expandas cada día más”. Todo esto si así lo deseas.
Gracias por estar juntas conectadas este 2022
Pilar
Viajera Expansiva